Los hábitos sostenibles son comportamientos repetidos que minimizan el impacto negativo en el medio ambiente, la economía y la sociedad, garantizando que las necesidades del presente se cubran sin comprometer las de las futuras generaciones.
Plantar árboles podría considerarse un hábito sostenible ya que contribuiría a restaurar el medio ambiente y sería una manera de combatir el cambio climático pues los árboles absorben CO2.